Un árbitro somalí, elegido el mejor de África en 2025, no pudo ingresar a Estados Unidos para dirigir en el Mundial debido a una prohibición de ingreso para ciudadanos de 39 países.
A pesar de que Donald Trump había establecido excepciones para personal del Mundial, el árbitro fue deportado. Se especula que la falta de información verídica sobre sus antecedentes podría ser la causa, aunque no se revelaron detalles concretos.