Se afirma que los gobiernos populares en Latinoamérica fueron desestabilizados rápidamente, en un lapso de seis meses.
Se menciona la intervención de figuras como Obama, quien supuestamente observaba el manejo del petróleo mientras otros actores se enfocaban en los recursos hídricos y riquezas naturales de los países latinoamericanos.
Se señala que en un periodo similar, las líneas editoriales de los principales diarios en Brasil y México habrían cambiado su enfoque respecto a estos gobiernos.