Se analiza la transformación del peronismo, describiéndolo como un "equipo chico" que busca el error del rival y ha perdido su carácter revolucionario.
Se argumenta que el peronismo se ha convertido en una "confederación de partidos vecinales", lo que implica una pérdida de su identidad y fuerza política.
Se sugiere que la estabilidad, que antes era un factor clave, ya no es suficiente y que la sociedad ha cambiado, demandando nuevas enfoques y liderazgos.