Se analiza la relación entre el poder político y los artistas populares como el Indio Solari, sugiriendo que el primero puede sentir envidia de la convocatoria y el carisma de los segundos.
Se menciona la represión policial ocurrida en Plaza de Mayo como un posible reflejo de esta tensión, donde la fuerza del poder intenta controlar o minimizar la expresión popular.
Se argumenta que la envidia del poder hacia figuras como el Indio Solari o Maradona, quienes generan un gran apoyo popular de forma espontánea, puede llevar a acciones destructivas o abusivas.