Se resalta la figura de Josué como un ejemplo de intimidad creciente con Dios, a diferencia de otros que permanecían a distancia.
Se describe cómo Josué, tras las conversaciones de Moisés con Dios en la tienda del encuentro, permanecía en ese lugar, buscando activamente a Dios y recibiendo su unción. Esta dedicación lo hizo un candidato natural para suceder a Moisés.
Se hace un llamado a los jóvenes a ser "enamorados de Dios", a permanecer en el "lugar secreto" de la oración y la comunión, para ser preparados y utilizados por el Señor.