Especialistas del INTA destacan la importancia de la planificación forrajera para reducir riesgos, mejorar índices productivos y optimizar recursos en sistemas ganaderos, especialmente ante la proximidad del invierno.
La técnica implica medir la disponibilidad de pasto en cada lote mediante la técnica de botanal y, conociendo la carga animal exacta, realizar un balance para determinar si es necesario suplementar o reducir la carga. Esto permite una planificación financiera más precisa y evita decisiones apresuradas.
Se mide también una serie de indicadores ambientales para evaluar el impacto de la planificación en el suelo y los forrajes. El INTA trabaja junto a productores y técnicos de Pereña en esta metodología.