Se presentó el testimonio de la señora Esther, quien superó una adicción al cigarrillo tras conocer al Señor. Sin embargo, tiempo después comenzó a experimentar dolores físicos, especialmente en la cintura.
Gracias a las oraciones en las reuniones, Esther comenzó a sentirse mejor. Fue durante la segunda oración del pastor que sintió "el fuego" y todo el dolor desapareció, atribuyendo su curación a la fe y a la acción divina.
Se enfatizó que la creencia en Dios debe ir acompañada de acción y hechos para que Él honre la fe, recordando que "todo es posible al que cree".