Una nueva revelación en el caso Agostina indica que Barrelier, el detenido por el femicidio, realizó una llamada a un prestamista para solicitar un millón y medio de pesos, apenas una hora después de haber coincidido con Agostina y su madre en un cumpleaños. Esta acción, descrita como desesperada, genera interrogantes sobre sus intenciones.
Las hipótesis apuntan a que el dinero podría haber sido utilizado para intentar escapar o para pagar un encubrimiento. Sin embargo, la suma de un millón y medio de pesos se considera relativamente baja para un encubrimiento de tal magnitud, lo que sugiere que podría haber sido un primer intento antes de buscar más recursos.
Se destaca que Barrelier contaba con importantes contactos y recursos, habiendo logrado que dos abogados aportaran 5 millones de pesos cada uno en una causa judicial anterior. Este antecedente sugiere que no le faltaban medios para afrontar situaciones legales complejas, lo que hace aún más extraña su desesperada búsqueda de dinero en efectivo.