El informe periodístico continuó haciendo hincapié en las demoras y negligencias de la justicia y la política en Córdoba en el caso del femicidio de Agostina. Se cuestionó la actitud del fiscal, quien en una conferencia de prensa no mencionó la palabra femicidio y "calló" a una periodista que le pidió que no fuera cínico. También se criticó al ministro de seguridad de la provincia por no acercarse a la familia de la víctima, justificándose en que el fiscal se lo impidió.
Se denunció que el intendente de la ciudad tiene en su consejo a un concejal que fue abogado del abusador y asesino de Agostina. Este concejal, que representa al intendente, se para frente a los micrófonos a decir que le duele por sus nietas, a pesar de que sus nietas son hijas del actual abogado del acusado. Se cuestionó la "burla" a la sociedad y el "temor a que se descubra" la verdad.
Además, se mencionó que se le consiguió trabajo a un violador y asesino, y se pagaron 10 millones de pesos para liberar a un secuestrador, dándole un trabajo "en blanco" para "esconderlo" en una oficina, a pesar de que "no se mandó un moco", sino que secuestró y abusó de una mujer. Un año después de su liberación, el mismo hombre secuestró y asesinó a Agostina.
El marco político en Córdoba es descrito como una situación donde el ministro de seguridad "le tiene miedo a la justicia", el intendente "no habla con las familias de las víctimas", y los fiscales "intentan tapar y resguardar a esa política" con miras a futuras campañas. Se realizaron allanamientos "de urgencia" horas antes de la marcha para "cambiar el foco" y evitar que la familia de Agostina se sumara a la movilización, incluso entregándoles el cuerpo de la niña en ese momento.
Se criticó la elección de un jefe de fiscales que no asigna la causa a una fiscalía especializada y que apoya la ley de "falsas denuncias". Se concluyó que la política de Córdoba "no consiguió" la imagen que buscaba al intentar evitar la marcha y que cada movimiento que realizan es "más vergonzoso", demostrando una falta de dignidad al no entregar la investigación a quienes están preparados para llevarla a cabo y encontrar a todos los posibles colaboradores en el crimen.