La investigación sobre el caso Agostina se intensifica en la llamada "casa del horror", donde los peritos buscan restos de la víctima y de otras posibles personas enterradas. Se realizó una pericia acústica y se removieron capas de cemento y baldosas en áreas de la casa que habían sido recientemente arregladas, lo que llamó la atención de los investigadores.
Se mostró un plano de la casa para entender su distribución y determinar si los habitantes pudieron no haberse enterado de los hechos. La casa, descrita como una "casa chorizo" con construcciones irregulares, tiene un garaje convertido en habitación donde el luminol detectó fluidos biológicos en mantas, a pesar de los intentos de limpieza con agua oxigenada. También se hallaron restos semáticos en pasillos y baños, lo que sugiere que el cuerpo de Agostina fue desmembrado en la bañera.
Una revelación clave es que Ana Palmero, la dueña de la casa y madre de Marianela (pareja de Barrelier), falleció en 2024. Esto plantea la pregunta de quién es la mujer encapuchada que aparece en una imagen junto a Marianela y su hija, y si esta persona pudo haber limpiado la escena del crimen. La casa, que se encuentra en sucesión, presenta un alto grado de degradación, lo que refuerza la idea de que era una "casa tomada".
La Dra. Fernanda Alaniz, abogada querellante, afirmó que la investigación apunta a que Barrelier no actuó solo y que hay "facilitadores" y "encubridores". Se sospecha de una red de trata, ya que vecinos hablaban de un "desfile de menores" en la casa. Además, se reveló que la relación entre Barrelier y Marianela comenzó cuando ella era menor de edad, y que la mujer que le prestó el auto a Barrelier, Soledad, también podría ser encubridora, ya que "guionaba" conversaciones para beneficiarlo.
Se puso en duda la calidad de testigos de los habitantes de la casa, Ludmila y Matías, y se planteó la posibilidad de imputarlos por su participación en el encubrimiento. La Dra. Alaniz enfatizó que no se debe "abusar de la perspectiva de género" para eximir de responsabilidad a mujeres mayores de edad que tomaron sus propias decisiones, a diferencia del caso de Agostina. Se hizo hincapié en la necesidad de proteger a los testigos, ya que la comunidad tiene miedo de Barrelier.