La carne roja, culturalmente importante para los argentinos, puede ser incluida en una dieta saludable si no existen intolerancias y se consume con moderación.
Aporta proteínas de alto valor biológico, hierro y zinc, siendo una estrategia accesible para sumar nutrientes esenciales.
Se recomienda consumir carne roja de vaca dos o tres veces por semana, considerando también otras fuentes de proteínas y grasas en la dieta.
La elección del corte es crucial: se prefieren los magros como lomo o cuadrada, mientras que cortes más grasos como asado o vacío deben ser consumidos ocasionalmente.
Estrategias de cocción como el horno, la plancha o el braseado, y la reducción de grasa visible, contribuyen a hacer la carne más saludable.