Se reitera la grave situación de Claudio Barrelier, quien permaneció libre hasta el miércoles a pesar de que el domingo la madre de Agostina ya había alertado sobre su posible implicación.
Se destaca que Barrelier tuvo tiempo suficiente para limpiar la escena del crimen hasta en tres ocasiones con lavandina, ocultar el cuerpo y llevar una vida aparentemente normal.
Se cuestiona la falta de desconfianza y la aparente protección hacia el sospechoso desde el inicio de la investigación, lo que pone en duda la eficacia del sistema judicial.