Se plantea la hipótesis de que Claudio Barrelier contó con protección política, policial o judicial, lo que explicaría su impunidad. Se menciona que era un puntero político y barrabrava de Instituto, y que su casa funcionaba como un búnker.
Se afirma que Barrelier era un hombre peligroso y que incluso tuvo secuestrada a su expareja. Se sugiere que la política que lo protegía podría haberle retirado el apoyo, aunque se indica que estaba bien asesorado.