Se describe la casa de Barrelier como un "antro" donde se vendía droga y se realizaban actividades ilícitas, un lugar conocido por los vecinos pero ignorado por el fiscal Garzón. A pesar de las denuncias, la casa funcionaba como centro de operaciones narco.
Se critica la inacción de las autoridades ante la evidencia de actividades delictivas y la falta de un perfil criminal claro en el caso de Barrelier, quien supuestamente actuaba con impunidad debido a su "banca política". Se menciona que vecinos denunciaron la situación y que la casa era un punto de encuentro para actividades ilícitas, pero la justicia no intervino adecuadamente.