Se reflexiona sobre la posible conexión entre barras bravas, policía, jueces y la política, sugiriendo que estas redes de poder podrían haber protegido a Barrelier. Se cuestiona cómo la familia de Agostina conoció a Barrelier, insinuando que podría haber habido influencias o contactos previos.
Se menciona la reacción de la madre de Barrelier, quien pidió disculpas pero también intentó justificar a su hijo. Se debate sobre la responsabilidad de los padres y la dificultad de enfrentar las acciones de un familiar, especialmente cuando existen antecedentes penales.