Se denuncia que el gobierno actual ha recortado las "jornadas contra la violencia de género", las cuales no solo buscan sancionar a los agresores, sino también educar a las generaciones futuras. Se destaca la importancia de que los docentes cuenten con herramientas para detectar casos de violencia y abuso en las escuelas, ya que los niños pasan mucho tiempo con ellos y la escuela puede ser un refugio.
Se argumenta que la escuela es una instancia de salvación para los niños que sufren violencia en su entorno íntimo. Se critica la decisión del gobierno de eliminar estas jornadas, que son fundamentales para la prevención y detección temprana de la violencia.