La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, generó controversia al referirse al caso Agostina utilizando la frase "verdad completa", similar a la teoría de los dos demonios aplicada a la dictadura militar.
Sus declaraciones fueron interpretadas como una justificación implícita de los crímenes y un intento de relativizar la gravedad de la violencia de género.
Se critica que esta postura, alejada de la simple verdad penal de asesino y víctima, busca legitimar hechos aberrantes y desviar la atención de la responsabilidad estatal.