En Colombia, la seguridad y el acceso a la salud son las principales preocupaciones. El conflicto armado se ha recrudecido, con múltiples grupos armados disputando el control territorial y financiándose del narcotráfico y la minería ilegal, aumentando la violencia en departamentos como Norte de Santander, Cauca y Meta.
El acceso a la salud es una emergencia nacional, especialmente para quienes viven en zonas aisladas o afectadas por el conflicto. El sistema de salud, híbrido entre público y privado, dificulta el acceso a citas, exámenes y medicamentos. Catarina Alvarez denuncia retrasos sistemáticos en la entrega de medicamentos para su madre, enferma de Huntington, y clama por mejoras en el sistema de salud.
A pesar de una reducción del desempleo al nivel más bajo en 25 años y una disminución de la pobreza, la deuda neta del país roza el 63% del PIB y la informalidad supera el 50%. La corrupción persiste como un problema sistémico, a pesar de las promesas de Gustavo Petro.
El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) denuncia el aumento de la violencia y la disputa territorial por el narcotráfico y la explotación de oro, afectando a las comunidades indígenas. La incertidumbre electoral se suma a la violencia, con temor a represalias. El negocio de la coca ha decaído, pero la explotación de oro por grupos armados genera inseguridad y dificulta el accionar militar.