Se critica al fiscal Garzón, calificándolo como "fiscal del poder" y denunciando que en Córdoba existe un sistema de impunidad y secreto donde fiscales y políticos se benefician mutuamente. Se afirma que la provincia se ha convertido en un "gran secreto de impunidad" donde no se habla de ciertos temas.
Se cuestiona la actuación de fiscales "alcahuetes" que no investigan de forma independiente, sino que responden a los intereses del poder político. Se menciona que en casos graves de Córdoba, siempre intervienen los mismos fiscales, y que con el tiempo se descubre que las cosas debieron hacerse de otra manera. Se pregunta si Barrelier, el imputado, forma parte de este sistema.