Se critica la destrucción de los estamentos institucionales en las últimas décadas, que ha llevado a una situación de impunidad territorial en provincias como Córdoba y Buenos Aires. Se menciona que el femicidio de Agostina se da en un contexto donde hacer las cosas bien o mal tiene el mismo resultado, pagándose con vidas humanas.
Se denuncia que los gobiernos kirchneristas y de izquierda han llenado los juzgados de falsas denuncias para encarcelar varones inocentes, mientras que en casos como el del padre de Agostina, sus declaraciones son desestimadas. Se señala que la política se maneja con impunidad y que la justicia no llega a la verdad, permitiendo que los delincuentes queden libres.