El caso de Agostina se suma a una larga lista de femicidios impunes en Argentina, generando indignación y clamor de justicia.
El tío abuelo de Agostina, Raúl, visiblemente afectado, expresó su dolor y frustración ante la brutalidad del crimen y la falta de respuestas.
Se critica la inacción del Estado y la lentitud de la justicia, comparando el caso con otros resonantes como los de María Soledad Morales, Marita Verón, Cecilia y Candela.
La actuación del fiscal y del ministro de seguridad es cuestionada, así como la demora en activar el alerta Sofía y la falta de celeridad en la investigación.