Olga narra su larga lucha contra diversas enfermedades crónicas, incluyendo problemas óseos severos, hemorragias y finalmente un cáncer agresivo. Ante la desesperanza médica y la preocupación por sus hijos, encontró una solución a través de la fe en la Iglesia Universal.
Tras participar en las reuniones de "casos imposibles", Olga experimentó una sanación completa, con médicos asombrados por sus resultados. Hoy se encuentra sana, trabajando y feliz, atribuyendo su recuperación y bienestar a la obra de Dios y al Espíritu Santo.