Maximiliano compartió su conmovedora historia de superación en el programa "Pare de sufrir". Relató cómo desde niño enfrentó carencias, llevando a su madre a pedir ayuda a personas que resultaron ser perjudiciales.
A los 13 años, comenzó a consumir alcohol y drogas, lo que desencadenó una espiral descendente de adicción. Abandonó sus estudios, perdió su trabajo, se distanció de sus hijos y experimentó múltiples sobredosis. Llegó a intentar quitarse la vida, sintiendo un profundo vacío y soledad.
Sin embargo, un día decidió acercarse a la Iglesia Universal. Allí encontró un nuevo propósito y comenzó un camino de fe y transformación. A través de la oración y la meditación, sintió un cambio profundo en su vida, recuperando la paz, la alegría y restaurando su relación familiar.
Maximiliano enfatizó el poder de la palabra de Dios para transformar vidas, compartiendo su testimonio como un mensaje de esperanza para quienes atraviesan situaciones similares.