Se reflexiona sobre la problemática de las demoras en las fiscalías y la actuación de funcionarios irresponsables. Se señala que, si bien no se puede asegurar que Agostina estuviera viva, la celeridad en la investigación podría haber permitido reconstruir la "verdad histórica" de los hechos.
Se critica el amateurismo con el que se manejan algunos funcionarios en Córdoba, especialmente en el área de comunicación, y la falta de consideración hacia el impacto de las conferencias de prensa en la familia de la víctima. Se enfatiza la necesidad de tacto y comunicación adecuada con los familiares.