La imputación formal en el caso de Agostina ha cambiado de privación ilegal de la libertad a homicidio en contexto de género, lo que configura un femicidio.
Esta nueva caratulación implica una pena de prisión perpetua y abre la puerta a la posible complicidad de otras personas en el crimen.
La investigación se enfoca ahora en esclarecer la participación de posibles cómplices y corregir las inconsistencias en la cronología de los hechos, especialmente en las primeras horas tras la desaparición de Agostina.