Se reflexiona sobre el "lado humano" de la corrupción, destacando cómo esta se filtra a través de cuestiones personales, como la descompensación de Hilda Horowitz.
Se compara la cadena de corrupción con un sistema donde cada integrante tiene una función, y cómo al quebrarse los "eslabones débiles", como Horowitz, sale a la superficie toda la red de delitos.
Se menciona el acto de Horowitz de fotografiar los bolsos y enviárselos a Barata como un intento de advertencia y búsqueda de ayuda.