Se investiga el asesinato del ambientalista Juan López en Honduras, un caso que involucra a poderes políticos, mafias criminales y cuestiones ambientales.
Adán Funes, señalado como autor intelectual del crimen, es considerado insuficiente por activistas locales, quienes denuncian interferencia política y económica. El departamento de Colón es un corredor de narcotráfico y escenario de conflictos agrarios con alta impunidad.
Juan López, además de ambientalista, era concejal y predicador católico, y se oponía a un proyecto minero por considerarlo ilegal. Había pedido la renuncia de Funes por presuntos delitos de corrupción.