Daniel, un apasionado por la cocina desde su infancia en la roticería de sus padres en Boedo, se ha coronado como campeón mundial de hamburguesas.
Inspirado por su madre y su amor por la experimentación con sabores, Daniel dedicó años a perfeccionar su creación, hasta lanzar una hamburguesa innovadora que lo llevó a competir internacionalmente.
El secreto de su éxito reside en una receta familiar, que incluye el chimichurri de su madre, y una dedicación constante a la mejora. Su emprendimiento ha crecido exponencialmente, con locales en Argentina y otros países.