El arzobispo García Cuerva, en su homilía por el Tedeum, hizo un fuerte llamado a la unidad, el diálogo y la reconciliación, advirtiendo contra la "división y la polarización". Citando al Papa Francisco, enfatizó que "nadie se salva solo" y criticó el "sálvese quien pueda" como una expresión de "individualismo cruel".
El mensaje, dirigido a quienes sufren la falta de oportunidades, trabajo y educación, también aludió a los "haters" y los mensajes de odio en redes sociales. La homilía buscó tender puentes en un contexto de tensiones políticas y sociales.