El discurso del Arzobispo Jorge García Cuerva durante el Tedeum criticó la intolerancia, la polarización política y los privilegios, instando a dejar atrás la división. Se refirió a los "odiadores" y "geisters" de hoy, sentados frente a computadoras o pantallas, haciendo "terrorismo de las redes" al descalificar y difamar.
El mensaje también enfatizó la importancia del diálogo, la escucha, el respeto y la búsqueda de consensos, citando al Papa Francisco al decir "nadie se salva solo". Se distingue entre el mensaje dirigido a la clase política y la crítica a las redes sociales, aplicable a toda la sociedad.