Rusia complementó el ataque masivo con sistemas de misiles balísticos hipersónicos Iskander, Kinzhal y de crucero Zircon. Esta agresión marca la tercera vez que Rusia emplea el misil Oreshnik, que Putin define como indetectable y capaz de viajar a Mach 10.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Calla Calas, condenó el bombardeo y acusó a Moscú de recurrir al terrorismo urbano, argumentando que sus tropas están en un callejón sin salida en el frente de batalla. Al igual que Zelensky, criticó a Putin por el uso del misil hipersónico, calificándolo de imprudente, provocación nuclear y táctica de intimidación política.