El presidente ucraniano, Zelensky, denunció un gravísimo ataque ruso contra Kiev, calificando los actos de "terroristas abominables" y acusando a Putin de golpear deliberadamente edificios residenciales.
La Unión Europea, a través de su representante de Asuntos Exteriores, rechazó contundentemente los ataques, calificándolos de "abominables" y señalando que Rusia busca aterrorizar a Ucrania ante su situación en el campo de batalla.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el uso de misiles hipersónicos en la ofensiva, que dejó 4 muertos y más de 80 heridos, siendo uno de los ataques más potentes desde el inicio de la guerra. Los ataques, dirigidos según defensa contra posiciones militares, terminaron impactando zonas civiles.