La violencia de las pandillas en Haití ha generado una profunda crisis humanitaria, provocando el desplazamiento de más de 1,4 millones de personas. En solo tres días, más de 5.000 personas huyeron de sus hogares en Blanchor, Ternoir y Pierre, dejando tras de sí viviendas saqueadas, tiendas y escuelas vandalizadas.
La ONU reportó cerca de 8.000 desplazados en marzo y abril. La situación es tan crítica que incluso hospitales como el de Médicos Sin Fronteras han tenido que ser evacuados, albergando a más de 800 personas desplazadas y pacientes que quedaron expuestos a disparos. La Organización Internacional para las Migraciones estima que unos 200.000 desplazados viven en campamentos superpoblados, en condiciones de extrema precariedad.