Haití atraviesa una grave crisis humanitaria marcada por la violencia de pandillas, que ha provocado el desplazamiento de miles de personas y la evacuación de hospitales. La guerra entre grupos armados ha dejado viviendas saqueadas, tiendas y escuelas vandalizadas, forzando a la población a huir y vivir en campamentos superpoblados.
La situación se agrava ante la posibilidad de que Estados Unidos deporte a haitianos a un tercer país, dada la inseguridad en Haití. El departamento de Estado ha emitido advertencias de no viajar al país, y el riesgo de que la Corte Suprema revoque el Estatus de Protección Temporal (TPS) para los haitianos aumenta la preocupación.