Bolivia atraviesa una profunda crisis marcada por bloqueos, desabastecimiento y violencia, con un país paralizado. El gobierno de Mauricio Zamora enfrenta la presión de Evo Morales, quien, según las acusaciones, opera desde la clandestinidad para desestabilizar la gestión económica.
Morales utiliza a sus partidarios para mantener los bloqueos, poniendo en riesgo el suministro de alimentos y combustible, especialmente en La Paz. La situación se agrava con un nuevo intento de atentado contra el presidente Zamora, quien ya ha sobrevivido a dos ataques armados.