Manuel González ha desarrollado un sistema innovador para tratar aguas residuales utilizando humedales depuradores, una tecnología que funciona de manera natural y ecológica sin necesidad de químicos o maquinaria pesada.
El sistema actúa como un biofiltro, donde plantas y microorganismos trabajan en simbiosis. Las aguas residuales se canalizan hacia un lombricentro donde se separan sólidos y líquidos. Las lombrices procesan los residuos sólidos, mientras que el agua tratada avanza hacia un humedal artificial. Allí, la grava y las plantas filtran el agua de forma natural.
Los contaminantes presentes en el agua sirven de alimento para las plantas y los microorganismos, que a su vez proporcionan oxígeno a las raíces. Este proceso no solo depura el agua, sino que también la hace apta para el riego, contribuyendo a la reutilización de recursos hídricos. A pesar de la efectividad del sistema, la contaminación global de ríos y lagos por aguas residuales sigue siendo un problema crítico, con un 44% de las aguas domésticas a nivel mundial sin tratamiento adecuado según la OMS.