La democratización de la tecnología exige aún más originalidad y creatividad para diferenciarse e innovar, ya que las herramientas están al alcance de todos.
Se plantea la necesidad de pasar de ser ejecutores a ser "arquitectos del contexto", diseñando el trabajo y los roles en lugar de simplemente realizarlos.
Existe una gran oportunidad para ser más originales y humanos, pero esta transformación debe ser liderada activamente y requiere una revisión constante de roles y funciones.