En Bolivia, la empresa estatal Emapa comercializa productos básicos como el pollo a precios subsidiados, con un límite de una unidad por persona para evitar la reventa y el acaparamiento. Se implementa un sistema de sellado de manos para controlar las ventas.
Esta medida se toma en el contexto de las protestas y el desabastecimiento que atraviesa el país. La fila para adquirir pollo se extiende, y se busca garantizar el acceso equitativo al producto en medio de la crisis social y política que afecta a Bolivia.