La situación en Bolivia es crítica debido a bloqueos de rutas y el consecuente desabastecimiento, especialmente de productos básicos como el pollo y la carne de vaca.
En La Paz, el kilo de pollo, que hace tres semanas costaba un tercio de su valor, ahora se vende a unos 20 dólares o más, llegando incluso a 26 dólares en algunos lugares.
La mercadería escasea en supermercados estatales como EMAPA, y aunque en mercados privados como el Rodríguez hay más oferta, los precios son considerablemente más altos.
El pollo que se consigue llega congelado en aviones desde Santa Cruz de la Sierra, sorteando los bloqueos.
La población describe la situación con "tensa calma", intentando seguir con su rutina a pesar de las dificultades para conseguir alimentos y el aumento de precios.