En un partido de fútbol francés entre Dijon y Orleans, se produce una jugada polémica que involucra al arquero. Tras una caída, el arquero se queda tirado en el suelo, aparentemente por vergüenza tras un error, en lugar de atajar un gol seguro.
Los comentaristas critican esta actitud, señalando que los arqueros últimamente tienden a tirarse y quedarse en el piso ante cualquier contacto. Se cuestiona si esta actitud sería aceptada en torneos amateurs, donde la exigencia es mayor.
Se debate si el arquero se lesionó o si fingió para evitar la vergüenza. La jugada genera controversia y se critica la falta de profesionalismo y la actitud de algunos arqueros en el fútbol actual.