El arbitraje en el partido de Boca Juniors contra Cruzeiro ha sido calificado como "un robo a mano armada" por parte de los comentaristas, quienes cuestionan las decisiones del árbitro y la intervención del VAR.
Se señala que el árbitro dependió excesivamente del VAR para tomar decisiones, incluso en jugadas que parecían claras. La polémica principal gira en torno a una jugada en el último minuto que, según los comentaristas, debió ser sancionada como penal para Boca.
Los comentaristas comparan la situación con casos anteriores que involucraron a Central, mostrando indignación por lo que consideran un fallo arbitral grave.