La crisis boliviana recibió un contundente respaldo geopolítico desde Washington. El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, expresó el apoyo de la administración de Donald Trump a la gestión de Rodrigo Paz, señalando que se busca desestabilizar el orden democrático y acusando a Evo Morales de ser el precursor de las protestas y bloqueos.
Bolivia ha denunciado ante la Organización de Estados Americanos (OEA) hechos que amenazan el orden democrático. El Consejo de Seguridad de la OEA está tratando la situación en Washington, donde el canciller boliviano, Fernando Aramayo, alertó sobre graves amenazas a la institucionalidad y los derechos fundamentales.
Según Aramayo, las manifestaciones exceden el legítimo ejercicio de la protesta social y política, estando orientadas a generar desestabilización institucional y debilitamiento del gobierno.