La Paz, Bolivia, se encuentra sumida en el caos debido a masivas protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Diversos grupos, incluyendo mineros, cocaleros y trabajadores, se congregan en el centro de la ciudad, generando una tensa situación que incluye enfrentamientos y un número aún no confirmado de muertos.
Existen dos versiones sobre los disturbios: el gobierno denuncia un intento de golpe de estado orquestado por Evo Morales, mientras que los manifestantes argumentan que Paz ha incumplido promesas, planea privatizar empresas y ha aumentado el precio de los combustibles, además de implementar un ajuste fiscal que afecta a la población.
Los manifestantes, que se identifican como "el pueblo" y no como seguidores de ningún político en particular, reclaman por la escasez de alimentos básicos como carne y azúcar, el alto costo de la gasolina y la falta de control sobre los precios de los productos. Señalan la inacción de los ministerios y la falta de cumplimiento de las promesas gubernamentales.
La situación es cada vez más crítica, con reportes extraoficiales que hablan de decenas de muertos, mientras que la versión oficial menciona media docena. Las protestas, que comenzaron hace seis meses, reflejan un profundo descontento social y económico en el país.