La situación en La Paz es alarmante, con desabastecimiento de alimentos, combustible y oxígeno en hospitales, mientras la ciudad se encuentra prácticamente sitiada.
Se reportan actos de vandalismo, incluyendo ingresos a locales, agresiones a guardias y policías, y destrozos en el transporte público.
El gobierno atribuye parte de la responsabilidad al expresidente Evo Morales, quien tiene una orden de aprehensión por abuso y se encontraría oculto en el Chapare. También se emitieron órdenes de aprehensión contra el senador Nilton Condori y otros dirigentes.
Marcelo Blanco, periodista en la calle, describe una tensa calma tras los disturbios, con gente pidiendo paz, pero con notable preocupación por lo ocurrido. Se menciona la posibilidad de un sabotaje relacionado con la calidad del combustible, que estaría afectando los motores de los vehículos.