Casi 20 días de bloqueos en El Alto y La Paz, Bolivia, generan un severo desabastecimiento y crisis económica. La principal ruta que comunica ambas ciudades está cortada, impidiendo la llegada de productos básicos como pollo y huevos, cuyos precios se han disparado.
La población, cada vez más afectada por la subida de precios, exige acciones al gobierno de Rodrigo Paz. La situación se agrava con la pérdida de 50 millones de dólares diarios en exportaciones, según empresarios del oriente boliviano, quienes también presionan al presidente para que tome una decisión.
El vicepresidente del país ha instado a Paz a dialogar con los manifestantes, en su mayoría seguidores de Evo Morales. La tensión es alta y se teme que la situación "se desmadre" si no se toman medidas concretas pronto, a pesar de la aparente calma actual.
La economía informal de El Alto, donde la gente vende lo que tiene en plena vía pública, se ve gravemente afectada. La falta de productos y la imposibilidad de trabajar impactan directamente en la vida cotidiana de la población, multiplicando el malestar contra el gobierno.