Bolivia atraviesa una profunda crisis económica que ha derivado en protestas multisectoriales y bloqueos, paralizando parcialmente La Paz. La situación se desencadenó por la implementación del decreto supremo 5503, que eliminó el subsidio al combustible, duplicando el precio de la nafta y el diésel.
Este "gasolinazo" ha impactado directamente en el costo del transporte y los alimentos, generando una desproporción entre los salarios y la inflación. A pesar de un aumento del 20% al salario mínimo nacional, este no ha sido suficiente para mitigar el impacto en la canasta básica.
El presidente Rodrigo Paz Pereira ha sido criticado por implementar reformas y endeudamientos sin pasar por el Congreso, incluyendo un mecanismo exprés para aprobar contratos de recursos naturales. La Paz se encuentra bloqueada, con acceso restringido a combustible, alimentos e insumos médicos.
Las fuerzas militares han sido desplegadas, generando represión, heridos y tensiones. A esto se suma un polémico proyecto de reforma agraria que permitía hipotecar tierras, el cual fue retirado ante el masivo descontento. Varios países, incluyendo Argentina con ayuda humanitaria, intentan colaborar para normalizar la situación.