Bolivia se encuentra al borde de una guerra civil con violentas protestas en las calles que reclaman la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien lleva solo seis meses en el cargo.
Miles de manifestantes protestan por la falta de representación y pluralidad de voces, en un contexto de desabastecimiento de alimentos y combustibles en La Paz. La crisis se agrava por la situación de hospitales sin oxígeno y la crítica situación económica, con un 86% de la economía en la informalidad.
El periodista Juan Carlos Arana describió la situación como un "complot" que comenzó con los resultados electorales y la falta de representación de partidos tradicionales. Se menciona la posible influencia de sectores políticos y la participación de Evo Morales, quien critica al gobierno de Javier Milei.