Bolivia se encuentra al borde de una guerra civil, con violentas protestas en las calles y miles de manifestantes exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien lleva solo seis meses en el cargo.
Las revueltas, que se extienden por varios días, tienen múltiples factores, incluyendo el descontento social y la falta de representación de las izquierdas tradicionales. El partido de Evo Morales obtuvo una mínima representación en las últimas elecciones.
El periodista Juan Carlos Arana describió la situación como un "complot" que se inició tras conocerse los resultados electorales y la asunción de Paz. Se reportan bloqueos con logística importante, incluyendo maquinaria pesada y pago a manifestantes.
Se cuestiona la gestión del presidente Paz, quien no ha implementado reformas estructurales y ha retirado propuestas de ley. La crisis se agrava con el desabastecimiento de alimentos y combustibles, y la falta de recursos en hospitales.