El analista advierte que detrás de los ponchos rojos, armas e intentos de golpe de Estado en Bolivia se encuentra Evo Morales y sus seguidores, a quienes califica de criminales.
Según su análisis, el conflicto en Bolivia no es político (derecha-izquierda o socialismo contra liberalismo), sino que se trata de una lucha del crimen organizado y el narcoestado contra la nación boliviana. Las acciones violentas buscan dirigir el reclamo ciudadano contra el gobierno, pero el verdadero autor es Morales.
El analista también menciona que un senador boliviano le confirmó la existencia de un golpe de Estado en marcha, financiado desde Evo Morales, quien opera desde El Chapar en el trópico de Cochabamba, enviando dinero para financiar a los sediciosos.
Finalmente, se hace un llamado al gobierno boliviano a tomar conciencia y reinstaurar los elementos esenciales de la democracia: libertad, respeto a los derechos humanos, Estado de Derecho y separación de poderes, los cuales actualmente no existen.