El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, acusó al expresidente Evo Morales de ser el autor intelectual y financiero de las protestas que buscan desestabilizar al gobierno democráticamente electo de Rodrigo Paz. Aramayo calificó estas acciones como sedición y terrorismo de Estado, señalando que la negación de asistencia humanitaria y los bloqueos han causado muertes.
Según el canciller, la intención de quienes protestan es derrocar al gobierno por la fuerza, lo que constituye un golpe de Estado. Estas declaraciones surgen en medio de una crisis política y socioeconómica en Bolivia, con manifestaciones y contramarchas en La Paz.